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POLÉMICA MISA A FAVOR DE CRISTINA FERNÁNDEZ EN LA BASÍLICA DE LUJÁN

 

El arzobispo Scheinig, que la encabezó, reconoció el error, pues pidió perdón, aunque los adalides de la igualdad ya habían convertido al santuario en una unidad básica totalmente parcializada.

El sábado 10 de septiembre no será un día más para la historia, y el presente, de la Iglesia Católica Apostólica Romana en la Argentina. Con la autonomía que posee cada diócesis, pero seguramente con la anuencia, real o asumida, del Papa Francisco, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, arzobispo de Mercedes-Luján, presidió una misa por la paz en Argentina, en la que específicamente se rezó por la vicepresidenta, Cristina Fernández, luego del atentado que sufrió días atrás en Recoleta. Tras la petición en oración se levantaron los aplausos de los asistentes, entre los que se encontraban el presidente de la Nación, los ministros de estado y diversos kirchneristas.

Scheinig resaltó que la “este lugar sagrado es como un concentrado de la patria porque aquí vienen millones de argentinos, de todos los partidos políticos, de todas las confesiones, porque aquí esta ella, la Virgen garante de la unidad del pueblo argentino”. En la liturgia no se encontraba ningún político opositor.

Seguramente ante un pequeño golpe sobre su conciencia como prelado, a continuación remató: “Nadie debería quedarse afuera de la casa de María de Luján, de la casa que es nuestra patria. Mucho lamentaría que se malinterprete este gesto. La Virgen de Luján es Inmaculada y cualquier mala intención lejos de mancharla a ella nos mancha a nosotros mismos”.

En su oración dijo: “Te pedimos Señor, que así como cuidaste la vida de la señora vicepresidenta de la nación, Doctora Cristina Fernández de Kirchner, sigas cuidando la vida de todos los argentinos y argentinas y te pedimos que nunca más se instale la violencia poniendo en riesgo la convivencia democrática”. Lamentablemente, no recordó otros tipos de violencia, como la generación de hambre a los niños, la falta de trabajo con el consecuente aumento de robos, las “excepciones” de vacunas y fiestas en pandemia, por citar algunas.

Por eso, las redes estallaron con frases como: “50 % de pobres, vacunatorio VIP, ajustes brutales a salud, educación, jubilaciones, discapacidad. Nunca 1 pedido de perdón, nada. Porque no les importamos, pero los hipócritas van a Misa en Luján por alguien a quien tampoco le importamos, con la lamentable venia de un arzobispo” (Gloria Vergara de Carril).

O Marcela Falappa: “Repudio total a la ‘misa’ militante, ensuciando un emblema del país como es la Basílica de Luján y demostrando, una vez más, que la Iglesia en argentina es solo un brazo más del poder peronista. Lo católicos nos quedamos sin referentes”.

Scheinig, frente a la polémica, apuntó a quién había sido el motivador (“cuando el intendente de Luján me propuso hacer esta Misa le dije que sí, que me parecía bueno”) y reconoció que se equivocó, ya que “fue creciendo en envergadura la Misa y yo quiero pedir disculpas de verdad, lo quiero hacer de corazón, porque tal vez yo no invité por no querer hacer algo tan importante”. Tarde, muy tarde, manifestó que “a veces estas cosas nos superan”.

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